
Citius, altius, fortius es el
lema de los Juegos Olímpicos. Subir a lo más alto del pódium, colma todas las
expectativas de un o una atleta y recompensa cada uno de sus sacrificios.
Susana Rodríguez Gacio, sabe bien todo lo que esto significa porque superar
barreras y ganar unos Juegos, son su modo de vida. De Fisioterapeuta a Médica y
de Médica a triatleta. Solamente una persona con discapacidad o alguien
consciente de los diversos tipos de realidades, puede levantar la cabeza y
observar las dificultades que la sociedad impone a quien utiliza un bastón, una
silla de ruedas o algún tipo de ayuda.
Al enfrentarnos a este artículo, nos
surgieron inquietudes que removieron nuestro propio mundo. ¿Por qué necesitamos
pasar por determinada situación para tomar consciencia de ello? ¿Es necesario
no ver para entender que un semáforo debe ir acompañado de otro tipo de
señalización? ¿Precisamos de un familiar en silla de ruedas para poner una
rampa y una puerta más amplia y así facilitar el acceso a cualquier persona que
quiera disfrutar de una cena sin tener que localizar un área accesible o pasar
por la humillación de ser cogido en brazos?
En la entrevista hecha por Carolina Iglesias y Victoria Martín en Estirando el Chicle, , Susana relató varias situaciones como estas en las que no se respeta el derecho a la accesibilidad universal. “No nos damos cuenta de las diferentes barreras que hay hasta que no lo tenemos que vivir.” Aceras, rampas, accesos, adoquines, obstáculos, etc. forman parte de nuestro día a día, aunque la legislación lo regula. ¿Hasta cuándo?
En su trayectoria vital y
deportiva, Rodríguez explica que su hermana ha tenido mucho que ver. “Fue
clave, ella no tiene discapacidad y yo pensaba que podía hacer lo mismo que
ella. Nos trataron igual, aunque a mí me gustara más, aunque me llevara algún
golpe. Nunca me pregunto por qué me pasa a mí esto, siempre he convivido con mi
discapacidad, mi entorno más cercano me trató con absoluta normalidad y eso me
generó confianza” También hace una reflexión sobre los apoyos y la ayuda. “No
hay que tener miedo de pedir ayuda. Darte cuenta de que hay cosas que no puedes
hacer solo o sola. ¿Quiero hacerlo? Pido apoyos. Lo raro es que no necesitemos
ayuda de nadie, todos y todas somos dependientes, no viene de la debilidad”. Y
no, viene de la fortaleza, del autoconocimiento y de las ganas de progresar y
alcanzar el éxito, en este caso, a través del deporte.
Es esencial escuchar testimonios como los de Susana Rodríguez Gacio, que señalen las barreras y obstáculos que aún quedan por derribar, pero que pongan, sobre todo, el foco en las capacidades y éxitos, en la inclusión y visibilidad.


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