La aventura no ha hecho más que empezar
Desde los clubes de base, se debe apostar por algo más que por el ansia y la premura de la competitividad. Desde el comienzo de este juego, aún siendo un juego, se alejo a los más pequeños de su práctica hasta idolatrar a los adultos. Adultos que con el continuar de la historia, se han ido convirtiendo en jóvenes millonarios. Los clubes que tan sólo cuentan con categorías de base, sufren temporada tras temporada para sacar a sus equipos. Sin el respaldo de un club profesional, cada vez se hace más difícil mantener a los niños y a las niñas en los equipos de sus barrios. Las niñas, las grandes olvidadas. Si echamos un rápido vistazo al grueso de clubes de nuestra provincia, comprobaremos, con gran pesar, que el fútbol practicado por mujeres sigue siendo una asignatura pendiente. Son ellas las que no pueden continuar en sus clubes porque no hay equipos y son ellas las que, a día de hoy, ven prohibida su entrada en los campos de muchos de esos países llamados desarrollados.
¿Y qué pasa con las personas con discapacidad? Forman un gran colectivo unido y luchador que no para de derribar obstáculos, pero el fútbol sigue siendo uno de ellos. Tras varias llamadas y por iniciativa propia, hemos decidido dar nuestro apoyo y ofrecerles ese espacio deportivo. Pero no solamente para hacer deporte, en su caso son auténticos y auténticas referentes que, con su demanda, están muy cerca de conseguir algo histórico: la creación de una liga para personas con discapacidad.
Mientras recorremos este camino y demostramos que en el fútbol, cabemos todas y todos, el mejor uso que se le puede dar a este deporte, es el educativo y formativo y en estos dos últimos aspectos se centra nuestro foco. ¿Cómo lo haremos? Mediante charlas y actividades que explicaremos en próximas entregas.
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