Hacemos un alto en el camino para analizar los hitos del deporte paralímpico y, de esta manera, poner en valor todas y cada una de las acciones que han favorecido su evolución.
Vamos a centrarnos en los Juegos Paralímpicos. Todo comenzó allá por 1948 cuando se disputaron los Juegos Internacionales en Sillas de Ruedas, unos juegos que pusieron la semilla para todo lo que vino después. El neurólogo Ludwig Guttmann, quién pensando en los veteranos de guerra, formó una competición para veteranos con lesiones en la columna vertebral. Estos juegos empezaron a tomar relevancia y se empezaron a disputar una vez al año hasta que en 1952, Países Bajos pidió participar convirtiendo unos juegos de un hospital en Juegos Internacionales. De esta manera, su desarrollo y evolución, terminaría por configurar los actuales Juegos Paralímpicos.
Neroli Susan Fairhal, fue la primera mujer parapléjica en disputar unos Juegos Olímpicos. Toda una pionera que, por un accidente de moto, vio truncada su carrera como atleta pero que supo aprovecharlo para derribar barreras y participar en unos Juegos en la modalidad de Tiro con Arco. Aprovecho su retiro para convertirse en entrenadora y administradora en deporte para personas con discapacidad, cambiando la historia de su país, Nueva Zelanda.
Roberto Marson, tiene toda una leyenda detrás propia de una película de intrigas y policías. Mientras unos defienden que un muro le cayó encima mientras trabajaba, otros argumentan que cayó desde un árbol a gran altura. Sea como fuere, Marson quedó parapléjico y compitió en tres deportes diferentes: atletismo, esgrima en silla de ruedas y natación, con récord mundial incluido. Cuando demolieron en centro de rehabilitación que había dado inicio a su prolífica carrera deportiva, se convirtió en vicepresidente y presidente del nuevo centro, dando oportunidades a todas las personas que llegaban no sólo para rehabilitación, sino con aspiraciones deportivas.



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