La necesidad de referentes abre múltiples opciones en la vida de una persona. Poder levantar la cabeza y ver que alguien como tú, derribó una barrera, te dará la fortaleza para continuar adelante y saber qué tú también puedes tomar el camino que quieras.
Hace unos días, se hizo viral un vídeo donde niñas negras de todo el mundo, mostraban su asombro y felicidad al ver la nueva versión de la película “La Sirenita”, donde la protagonista es de raza negra. Hasta ese momento, muchas de las personas que vieron el vídeo no se habían planteado que las niñas de esa raza no podían identificarse con dibujos donde no son protagonistas, donde las personas blancas y caucásicas lo copan todo, donde no hay inclusión. En ese preciso momento, todo cambió.
Carson Pickett es una futbolista que juega para el club Orlando Pride, en la NWSL de Estados Unidos. Esta futbolista, nació sin antebrazo izquierdo y nada la ha parado, no lo ha utilizado de excusa ante sus fracasos ni como argumentación en sus éxitos. Simplemente nació así y así ha construido su vida. En el calentamiento de un partido de liga, algo de la grada llamó su atención. Un niño, Joseph Tidd, de dos años, la miraba y no paraba de sonreír. Era la felicidad personificada. ¿Qué tienen en común? Las dos personas nacieron sin la misma parte del cuerpo. Al terminar el partido, Pickett acudió a la grada para conocer al que se ha convertido en su nuevo amigo, Tidd. La alegría de ambos, ella como referente y él como quién acaba de descubrir que jugar al fútbol es una elección posible, terminó convirtiéndose en una conexión que durará el resto de sus vidas.
Figura 1, @BeckyBurleigh
Joseph Tidd es socio de Orlando Pride y sigue a Carson Pickett donde quiera que vaya. La futbolista, ahora referente, se ha dado cuenta de que tiene un objetivo que añadir a su carrera deportiva: ser cada día mejor para que personas como Tidd, vean que no hay barrera que no puedan superar.
Desconocemos el impacto que estas personas referentes tienen sobre el resto del mundo la población, ya que no nos vemos en una situación de discriminación, no nos vemos en los márgenes. Cuando esto llega a nuestras vidas, tomamos conciencia de la necesidad del cambio, de la importancia de la aceptación de las personas tal y como son y de que cambiar el mundo no es más que cambiar nosotros y nosotras mismas.


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