Con 42 años y una discapacidad visual que le ha dejado tan sólo un 32% de visión, Manolo Martínez, derriba obstáculos.
Después de la Covid19, empezó a correr. Conoció a un grupo por Facebook, Canary Run, gente muy sana y que lo tratan como a uno más. Con ellos empecé a correr por pistas, me siento pleno y con muchas ganas. Llego antes que el que está tumbado en el sillón, no pienso mucho más. Participo y acabo las competiciones, eso es lo importante.
Manolo recalca que los obstáculos nos los ponemos las personas, nada me impide nada, los límites y los miedos los creamos nosotros mismos. Hay que vivir y dejar el miedo a un lado, las barreras nos las ponemos nosotros. Está claro que una persona con la fuerza interior de Manolo Martín, está hecha para grandes retos y después de una pandemia mundial, nada va a detenerlo.
Nació en Guía y es allí donde tendrá su próxima carrera invitado por la empresa organizadora, Adelante Eventos, a final de año correrá la K42 Anaga Marathon, que consta de 7 horas de montaña, en febrero la Transgrancanaria Marathon… No hay carrera en la que no quiera participar. Un corredor como él, sabe la importancia de la hidratación durante la carrera y previene lesiones calentando antes del comienzo de la competición y estirando después.
¿Qué motivaciones y pensamientos dan alas a Manolo Martín durante la carrera y en aquellos tramos más duros? Durante la carrera tengo muy presente a mi padre, falleció hace años en un accidente laboral y me da muchas fuerzas para continuar. Mis hijas y mi mujer son quienes más fuerzas me dan en los momentos de máximo esfuerzo sobre todo en lo alto de la montaña, pensar en ellas me da la vida. Están comenzando a sentir el gusanillo del deporte. Por ejemplo, mi hija mayor entró conmigo en la meta en la Bluetrail y fue muy emocionante, un kilómetro y cruzamos juntos la meta. Sin ellas, no sé si podría correr.
Sin embargo, las instituciones olvidan la discapacidad, hay que hablar más sobre ella, tenerla presenta y normalizarla en nuestras vidas. Si explicas a los niños y a las niñas que la discapacidad está ahí y que se puede vivir con ello, dejará de ser tratada como un problema. En mi municipio, Guía de Isora, hay un camino entre Alcalá y Chío que hay que limpiar y preparar para su uso sin incidencias. No se pide nada extraordinario, simplemente acondicionar la zona para la práctica deportiva. Estamos muy de acuerdo con Manolo Martín, hablamos de vida sana y activa, algo fundamental para el desarrollo integral de las personas. No quiero ayuda económica, solamente entrenar en las mejores condiciones posibles. Si no tenemos donde entrenar, ¿qué hacemos? Las instituciones deben encargarse de asegurar el bienestar de los ciudadanos y las ciudadanas.





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